Día Mundial del Trastorno del Sueño

La mayor parte de las personas sabemos que dormir poco o de manera intermitente puede ocasionar una sensación de poca energía al día siguiente, a pesar de ello,  no solemos darle la importancia debida a este fenómeno y a las consecuencias que puede ocasionar a corto y largo plazo en el organismo.

A fin de visibilizar este problema de salud que aqueja a gran parte de la población mundial y para ayudar a concientizar sobre la importancia del “buen dormir”, la Sociedad Mundial del Sueño estableció que, el primer viernes anterior al equinoccio de marzo de cada año, se celebrará el “Día Mundial del Trastorno del Sueño”, correspondiendo celebrarlo este año 2024, el viernes 15 de marzo.

Los trastornos del sueño son una condición que ha afectado a millones de personas por mucho tiempo, generando alteraciones que tienen un impacto muy relevante en la salud y calidad de vida de quienes lo sufren.

Actualmente, se han identificado más de 100 trastornos diferentes de sueño, que suelen agruparse en cuatro categorías principales:

  • Problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido (insomnio).
  • Problemas para permanecer despierto (somnolencia diurna excesiva).
  • Problemas para mantener un horario regular de sueño (problema con el ritmo del sueño).
  • Comportamientos inusuales durante el sueño (conductas que interrumpen el sueño).

Además, diferentes estudios indican que este tipo de trastornos pueden producir un aumento y potencial desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso trastornos mentales.

Los principales factores asociados a los trastornos del sueño son:

  • Factores psicológicos: Estrés, ansiedad y depresión.
  • Estrés postraumático: Pesadillas, terror a quedarse dormido o volver a dormir.
  • Enfermedades: Asma, artritis, hipertensión, diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad de Párkinson, cáncer.
  • Medicamentos: Benzodiazepinas, barbitúricos, antidepresivos.
  • Factores ambientales: Luz en la habitación, sonidos de alta intensidad, calor o frío excesivos.
  • Consumo de sustancias: Alcohol, cafeína, nicotina y otras drogas.

Resulta crucial abordar estas dificultades de manera integral, lo que incluye cambios en el estilo de vida, terapias cognitivas, y en algunos casos, el uso de medicamentos. Por lo que, reconocer y tratar el trastorno del sueño no solo mejora la calidad del descanso, sino que también contribuye a una mejor salud en general del organismo. Por otro lado, hay muchas cosas que podemos hacer en nuestro diario vivir para mejorar nuestra calidad del sueño, siendo algunas de ellas:

  • Procurar levantarse y acostarse siempre a la misma hora.
  • Dormir el número de horas recomendadas según su edad (6 a 8 horas).
  • Procurar dormir en ambientes confortables (cama, luz apagada y en silencio).
  • Evitar el consumo de sustancias (alcohol, cafeína y bebidas energéticas) por lo menos 4 horas antes de dormir.
  • Evitar siestas de más de 30 minutos de duración.
  • Evitar permanecer en cama en actividades ajenas al sueño (estudiar, hacer tareas o comer u otras).
  • Evitar el ejercicio vigoroso minutos antes de dormir.
  • Evitar el trabajo o tareas importantes minutos antes de dormir.
  • Evitar actividades sensorialmente muy estimulantes antes de acostarse (video juegos, internet, televisión).

También se ha determinado que la meditación (mindfulness) puede ser una herramienta muy valiosa para mejorar la calidad del sueño. Estudios respaldan su efectividad para disminuir la gravedad de los síntomas y mejorar la calidad del sueño en personas con este trastorno y aunque no reemplaza los tratamientos médicos convencionales, el mindfulness puede ser una práctica complementaria muy beneficiosa.

Adoptar este tipo de medidas preventivas puede ayudar a mitigar los trastornos del sueño y promover hábitos saludables a largo plazo. Si los problemas persisten, es importante buscar la orientación de un profesional de la salud para obtener un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.

Prof. Enrique Calderón Carmona,
Director del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos.


Fuentes: