La participación comunitaria voluntaria es y ha sido fundamental en la reconstrucción post incendio en Viña del Mar y Marga Marga. Sin embargo, es esencial garantizar la seguridad y salud de voluntarias y voluntarios para evitar accidentes y promover un ambiente de trabajo seguro. Basándonos en las experiencias previas de reconstrucción, como la ocurrida en Valparaíso en 2014. A continuación se presentan una serie de recomendaciones enfocadas en el comportamiento preventivo, uso de elementos de protección personal (EPP), y la organización de la asistencia voluntaria.
Comportamiento Preventivo:
- Capacitación Previas: Antes de participar, las y los voluntarios deben recibir capacitación sobre los riesgos asociados a las tareas de limpieza y reconstrucción, así como sobre las medidas preventivas adecuadas. Es vital que esta capacitación previa abarque desde el manejo adecuado de herramientas hasta la identificación de materiales peligrosos como el amianto en estructuras dañadas, con ejemplos prácticos de situaciones de riesgo y cómo actuar frente a ellas.
- Planificación de Actividades: Es importante coordinar con organizaciones y autoridades locales para asegurar una asignación de tareas eficaz y segura. Esta debe incluir protocolos claros de emergencia y rutas de evacuación, estableciendo roles específicos para cada persona.
- Vigilancia Mutua: Las y los voluntarios deben cuidar unos de otros, reportando cualquier condición de riesgo a quienes funcionen como coordinadores de la actividad. Esto implicaría la adopción de un sistema de “compañeros de seguridad” donde cada quien es responsable de la seguridad del otro miembro de su equipo, fomentando la comunicación inmediata de los riesgos que se detecten.
- Uso de Tecnología: Herramientas tecnológicas pueden facilitar la comunicación y el mapeo de zonas seguras. Por ejemplo, las aplicaciones móviles pueden ser utilizadas para marcar áreas de trabajo seguras, realizar seguimientos de las actividades y compartir actualizaciones en tiempo real sobre el progreso y los riesgos emergentes.
Elementos de Protección Personal (EPP):
- Uso Obligatorio de EPP: Es imprescindible que cada persona voluntaria se equipe, al menos, con:
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- Casco con barbiquejo para proteger de caídas de objetos.
- Guantes resistentes al corte para manejar escombros.
- Gafas de seguridad para evitar la entrada de polvo y partículas.
- Mascarillas N95 o superiores para filtrar partículas nocivas del aire.
- Calzado de seguridad con puntera reforzada para proteger los pies.
- Uso permanente de bloqueador solar factor 30 o superior, especialmente en horario entre 10:00 y 16:00 horas.
- Inspección y Mantenimiento: Antes de iniciar las labores, es crucial inspeccionar cada EPP para detectar daños o desgaste. Por ejemplo, revisar que las gafas no tengan rayones que obstruyan la visión o que las mascarillas ajusten correctamente sin espacios que permitan el paso de partículas. Un ejemplo práctico podría ser realizar simulacros de limpieza con supervisión para practicar en la mantención de los EPP.
- Capacitación sobre EPP: Es crucial familiarizarse con el uso correcto y las limitaciones de cada elemento de protección personal. Esta capacitación debe ser práctica e interactiva, con demostraciones y ejercicios que enseñen a las y los voluntarios a ajustar correctamente cada elemento, entender su propósito específico y las limitaciones que tiene. Por ejemplo, se puede practicar el ajuste de la mascarilla para asegurar un sellado adecuado alrededor de la nariz y la boca.
Evitar la Asistencia Improvisada:
- Registro y Coordinación: Las y los voluntarios deben inscribirse en plataformas oficiales o a través de organizaciones responsables para obtener asignaciones claras y coordinadas. Por ejemplo, una plataforma podría asignar a grupos específicos a áreas de trabajo, previniendo el solapamiento de esfuerzos y contando con información en tiempo real de las personas que se encuentran en los diferentes lugares realizando tareas de apoyo.
- Respetar las Áreas Restringidas: Es imperativo seguir las señalizaciones y no acceder a zonas delimitadas como peligrosas, que pueden contener riesgos ocultos como inestabilidad de estructuras o presencia de sustancias tóxicas, como asbesto, hidrocarburos, metales pesados e incluso dioxinas y furanos.
- Información Actualizada: Voluntarios y voluntarias deben mantenerse informados/as mediante canales oficiales sobre los progresos y necesidades actuales, permite una contribución efectiva y evita esfuerzos redundantes o inseguros.
Es importante también dosificar la ayuda voluntaria para mantener la energía y el enfoque en el largo plazo. Por ejemplo, estableciendo turnos rotativos y descansos para evitar el agotamiento, garantizando que siempre haya personal fresco y listo para intervenir y asegurando una contribución sostenida de la ayuda en el tiempo.
Garantizar la seguridad y salud de las personas voluntarias en la reconstrucción post-incendio es esencial. Siguiendo estas recomendaciones, basadas en la experiencia y en el estudio de las consecuencias de incendios pasados, se puede contribuir de manera efectiva y segura en la recuperación de estas áreas, minimizando el riesgo de accidentes y promoviendo una reconstrucción sostenible y respetuosa con la comunidad y el medio ambiente.
Prof. Enrique Calderón Carmona,
Director del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos.