La tragedia del desastre del incendio en Viña del Mar y Quilpué

La tragedia del desastre del incendio en Viña del Mar y Quilpué ha puesto de manifiesto, una vez más, la crucial importancia de la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia comunitaria frente a eventos catastróficos. La gestión del riesgo de desastres comprende la planificación, organización, coordinación y ejecución de políticas, estrategias y prácticas para minimizar vulnerabilidades y riesgos, evitar la generación de nuevos riesgos y mitigar los impactos de los desastres.

Importancia de la Gestión de Riesgo de Desastres

La gestión eficaz del riesgo de desastres es esencial para proteger vidas, propiedades, y para asegurar la continuidad de las actividades socioeconómicas y la preservación del medio ambiente. Según el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, adoptado por los Estados miembros de las Naciones Unidas, la gestión del riesgo de desastres no solo es una responsabilidad de los gobiernos sino también de toda la sociedad, incluidas las comunidades afectadas, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales.

Prevención y Mitigación

La prevención y mitigación son componentes clave de la gestión del riesgo de desastres. Esto implica la identificación y evaluación de riesgos, la implementación de medidas estructurales y no estructurales para prevenir la ocurrencia de desastres o reducir su impacto, y la mejora de la preparación para la respuesta y recuperación. En el contexto de incendios forestales, esto puede incluir la gestión adecuada del uso del suelo, la creación de cortafuegos, la reforestación con especies menos inflamables, y la educación comunitaria sobre prácticas seguras de manejo del fuego.

Aportación a la Resiliencia

La resiliencia se refiere a la capacidad de un sistema, comunidad o sociedad expuestos a peligros para resistir, absorber, adaptarse y recuperarse de los efectos de un desastre de manera oportuna y eficaz, incluyendo la preservación y restauración de sus estructuras y funciones esenciales. La construcción de resiliencia implica no solo la reducción del riesgo de desastres sino también el fortalecimiento de la capacidad de adaptación y recuperación de las comunidades. Esto puede lograrse mediante la educación y capacitación en habilidades de gestión de emergencias, el fortalecimiento de las redes sociales y comunitarias, y la inversión en infraestructura crítica con criterios de sostenibilidad y resistencia al cambio climático.

Sustento Técnico y Científico

La aplicación de conocimientos técnicos y científicos es fundamental para una gestión del riesgo de desastres efectiva. Esto incluye la investigación y desarrollo en áreas como la modelación del riesgo de incendios forestales, la teledetección para la monitorización en tiempo real de los incendios, y las ciencias sociales para entender mejor la percepción del riesgo y el comportamiento humano ante los desastres. La colaboración entre instituciones académicas, centros de investigación, gobiernos y comunidades es crucial para desarrollar e implementar soluciones basadas en evidencia.

Es por esto que la tragedia en Viña del Mar y Quilpué nos recuerda la urgente necesidad de fortalecer las capacidades locales, regionales y nacionales en gestión del riesgo de desastres y construir comunidades más resilientes. La inversión en prevención y mitigación, junto con la aplicación de conocimientos científicos y tecnológicos, puede salvar vidas y reducir significativamente los daños materiales y económicos en futuros eventos. La gestión del riesgo de desastres debe ser una prioridad en la agenda política y social, integrándose en todos los niveles de planificación y toma de decisiones.”

Prof. Enrique Calderón Carmona,
Director del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos.