El teletrabajo en Chile ha experimentado un crecimiento significativo impulsado por la pandemia de COVID-19, transformando profundamente el mundo laboral. Esta modalidad, que antes era utilizada por un grupo reducido de trabajadores, se extendió de manera inédita durante la pandemia, convirtiendo hogares en oficinas improvisadas y mezclando horarios laborales con actividades domésticas. La Ley de Teletrabajo (Ley 21.220 y su modificación con la Ley 21.645) establece un marco legal importante para esta modalidad laboral, diferenciando el trabajo a distancia del teletrabajo y estableciendo que este último se realiza mediante el uso de medios tecnológicos, informáticos o de telecomunicaciones. Estas leyes buscan proteger los derechos de los trabajadores y adaptarse a las nuevas dinámicas laborales introducidas por el teletrabajo.
Chile ha sido uno de los países líderes en la adopción del teletrabajo en América Latina. La pandemia aceleró esta tendencia, y la legislación ha evolucionado para abordar los desafíos asociados. La Ley de Teletrabajo y el posterior ajuste con la Ley 21.645 reflejan un compromiso con la regulación de esta modalidad laboral. Las estadísticas han mostrado un incremento en el número de personas trabajando a distancia, y las empresas han adoptado políticas para facilitar esta transición.
En este contexto y considerando que el teletrabajo, que se ha vuelto común debido a la necesidad de trabajar a distancia, lleva consigo varios riesgos que pueden afectar la salud y el bienestar de las y los trabajadores.
Riesgos Ergonómicos más frecuentes
- Lesiones por Esfuerzo Repetitivo: Estas lesiones ocurren por movimientos repetitivos de partes del cuerpo, especialmente cuando se realizan con una técnica inadecuada o posturas incorrectas. Ejemplos incluyen el síndrome del túnel carpiano o tendinitis.
- Problemas Musculoesqueléticos: Estos problemas pueden surgir de una mala postura al sentarse durante largos períodos. La falta de apoyo lumbar, una silla inadecuada o la altura incorrecta del monitor pueden causar dolor de espalda, cuello y hombros.
- Fatiga Visual: La exposición prolongada a pantallas sin la adecuada ergonomía visual, como una mala iluminación o una distancia inapropiada de la pantalla, puede provocar fatiga visual, sequedad ocular y dolores de cabeza.
¿Qué podemos hacer?
- Ajuste del Mobiliario:
- Silla ergonómica: Asegúrate de que tenga soporte lumbar y sea ajustable en altura para que tus pies descansen en el suelo y tus rodillas formen un ángulo de 90 grados.
- Mesa de trabajo: Debe permitir que los codos estén también en un ángulo de 90 grados y que el monitor esté al nivel de los ojos para evitar inclinar la cabeza hacia adelante.
- Organización del Espacio:
- Distancia de la pantalla: Debe estar aproximadamente a un brazo de distancia y la parte superior de la pantalla a nivel de la mirada.
- Teclado y ratón: Posiciónalos de tal manera que puedas usarlos con los brazos relajados y cerca del cuerpo para evitar el estiramiento.
- Iluminación Adecuada: Coloca la fuente de luz principal detrás o al lado del monitor para evitar reflejos y asegúrate de que la iluminación general sea suficiente pero sin causar deslumbramiento.
- Descansos y Ejercicios:
- Realiza pausas activas cada hora para estirar y cambiar de postura. Utiliza ejercicios de estiramiento para las manos, brazos, cuello y espalda.
- Practica la regla del 20-20-6 para la fatiga visual: cada 20 minutos y durante 20 segundos mira a una distancia de 6 metros.
- Uso de Accesorios Ergonómicos: Utiliza soportes para documentos, almohadillas de muñeca y tapetes antifatiga si estás de pie.
- Educación y Conciencia: Infórmate sobre ergonomía y aplica las mejores prácticas. A menudo, la educación en este tema puede ser la medida preventiva más efectiva.
Riesgos Psicosociales más Frecuentes
- Aislamiento Social: La falta de interacción directa con colegas puede llevar a sentimientos de soledad y desconexión, afectando el estado de ánimo y la motivación.
- Dificultad para Desconectar: La ausencia de límites físicos entre el espacio de trabajo y el personal puede llevar a jornadas laborales más largas y a la dificultad para desconectar del trabajo, lo que aumenta el riesgo de agotamiento (burnout).
- Estrés Tecnológico: La dependencia de la tecnología y los problemas técnicos pueden ser fuentes de estrés y frustración.
- Gestión del Tiempo y Autodisciplina: La autogestión del tiempo puede ser un desafío, y la procrastinación o la mala gestión pueden causar estrés y sobrecarga de trabajo.
- Conflictos Trabajo-Familia: Trabajar desde casa puede aumentar la interferencia entre las responsabilidades laborales y familiares, llevando a conflictos y estrés adicional.

¿Qué podemos hacer?
- Establecer Rutinas: Definir y seguir una rutina diaria, incluyendo horarios fijos de inicio y fin de la jornada laboral, para mantener una separación entre el trabajo y la vida personal.
- Crear un Espacio de Trabajo Dedicado: Tener un área designada para trabajar que esté separada de las áreas de descanso y ocio puede ayudar a establecer límites claros.
- Comunicación Regular: Mantener reuniones regulares con el equipo y encuentros virtuales para promover la cohesión y reducir el sentimiento de aislamiento.
- Pausas y Descansos: Tomar descansos regulares para estirarse, descansar la vista y relajarse, así como practicar técnicas de mindfulness o meditación para gestionar el estrés.
- Apoyo de la Organización: Acceso a recursos de apoyo al empleado, como asesoramiento o terapia, para gestionar el estrés y la ansiedad.
- Formación en Gestión del Tiempo: Proporcionar herramientas y formación en técnicas de gestión del tiempo y productividad.
- Políticas de Trabajo Flexible: Implementar políticas que permitan cierta flexibilidad en las horas de trabajo para acomodar necesidades personales y familiares.
Es importante que tanto las y los trabajadores como las organizaciones sean proactivos en la identificación y gestión de los riesgos psicosociales asociados al teletrabajo. La implementación de las medidas preventivas mencionadas no solo puede ayudar a mitigar estos riesgos, sino que también puede contribuir a mejorar la calidad del trabajo y la satisfacción laboral.
Otros riesgos domésticos frecuentes
- Riesgos de Seguridad Doméstica: El uso de equipos electrónicos para el trabajo incrementa el riesgo de accidentes domésticos como cortocircuitos o sobrecalentamiento de dispositivos, que pueden derivar en incendios o daños materiales.
- Ruido Ambiental: El ruido de la calle, electrodomésticos o actividades familiares puede generar distracciones y estrés, disminuyendo la concentración necesaria para realizar las tareas.
- Calidad del Aire y Ventilación: Un ambiente laboral sin la ventilación adecuada puede acumular sustancias nocivas o provocar una atmósfera viciada que dificulta la concentración y puede afectar a largo plazo la salud respiratoria.
Casos de Estudio y Ejemplos Prácticos
La gestión de riesgos en el teletrabajo, observada a través de experiencias internacionales exitosas, nos muestra un panorama de innovación y adaptabilidad. Compañías globales han implementado estrategias proactivas que van desde la formación en ciberseguridad hasta la promoción de la salud mental y el bienestar físico de sus empleados. Por ejemplo, en países nórdicos, conocidos por sus prácticas laborales avanzadas, muchas organizaciones han establecido políticas de teletrabajo que enfatizan el equilibrio vida-trabajo, proporcionando tecnología de punta para asegurar conexiones seguras y fomentando entornos de trabajo en casa bien equipados y ergonómicos. En Japón, empresas líderes han adoptado la filosofía de “trabajo en cualquier lugar”, apoyando a sus empleados y empleadas con subsidios para crear espacios de trabajo optimizados en el hogar y brindando acceso a programas de asistencia al empleado para abordar el estrés y la salud mental.
Estas experiencias subrayan la importancia de una cultura corporativa que valore la flexibilidad, la seguridad y el bienestar integral. La inversión en capacitación, la provisión de recursos adecuados y la atención continua a las necesidades de las personas son claves en la prevención efectiva de riesgos asociados al teletrabajo. Con el apoyo organizacional, la tecnología adecuada y un enfoque centrado en el ser humano, el teletrabajo no solo es viable sino que puede ser una modalidad enriquecedora tanto para las personas como para las empresas. Estas prácticas exitosas ofrecen valiosas lecciones sobre cómo la previsión, la adaptación y la responsabilidad compartida pueden contribuir a un ambiente laboral resiliente y sostenible.
En Chile, las experiencias de éxito en la gestión de riesgos en teletrabajo han sido variadas y reflejan la capacidad de adaptación y la creatividad para enfrentar desafíos únicos que este modo de trabajo presenta. Por ejemplo, empresas chilenas han tomado medidas proactivas como la implementación de softwares de seguimiento de tareas que permiten no solo monitorear la productividad sino también prevenir la sobrecarga de trabajo, equilibrando las cargas laborales y respetando el tiempo de descanso de las personas. Además, se ha observado un aumento en la inversión en programas de bienestar que incluyen desde sesiones de ejercicios en línea hasta servicios de tele-psicología, ofreciendo a las personas herramientas para manejar el estrés y la ansiedad.
Otras organizaciones han fomentado el sentido de comunidad a pesar de la distancia, organizando eventos virtuales que ayudan a mantener la moral alta y a fortalecer la cultura corporativa. Asimismo, ha habido un enfoque en la ergonomía del espacio de trabajo en casa, proporcionando a las personas el equipo necesario para crear un ambiente de trabajo seguro y cómodo.
Estas iniciativas, acompañadas de una legislación que respalda el teletrabajo y protege los derechos de las y los trabajadores, como la ley de teletrabajo implementada en Chile, son ejemplos de cómo la gestión de riesgos puede conducir a experiencias de teletrabajo exitosas y sostenibles. La combinación de medidas legislativas, la innovación empresarial y la concienciación de las y los trabajadores sobre sus propios límites y necesidades, son la clave para un teletrabajo eficaz y seguro.
Prof. Enrique Calderón Carmona,
Director del Departamento de Construcción y Prevención de Riesgos.